El verano es tiempo de chapuzones en la piscina, tardes en el parque, campamentos y festivales familiares. Para nuestros pequeños, es sinónimo de diversión máxima. Pero también trae riesgos invisibles para su audición: el agua, el ruido y cambios bruscos de ambientes pueden generar otitis, molestias y pérdida auditiva si no tomamos precauciones.
Como audioprotesista, veo con frecuencia cómo el verano es una temporada en la que aumentan las consultas por molestias en los oídos, especialmente en niños y niñas. Infecciones, taponamientos, molestias por agua o por ruido excesivo. La buena noticia es que todo esto se puede prevenir con unas medidas muy sencillas y, sobre todo, con información. Por eso, en este artículo quiero compartir contigo las claves para cuidar los oídos de los más pequeños durante el verano, sin que tengan que renunciar a ninguna de sus actividades favoritas.
Agua y oído: una combinación a vigilar
Uno de los mayores riesgos para los oídos en verano es el contacto constante con el agua. Ya sea en la piscina, en la playa o incluso en duchas frecuentes, la humedad prolongada en el canal auditivo puede favorecer la aparición de otitis externa, también conocida como “oído del nadador”. Esta inflamación suele estar causada por bacterias u hongos que aprovechan el entorno cálido y húmedo para proliferar.
En los niños, este tipo de infección es especialmente frecuente porque su canal auditivo es más corto y más sensible. La otitis del nadador suele provocar dolor, picor, sensación de oído taponado e incluso pequeñas secreciones. Si no se trata a tiempo, puede alargarse más de lo deseado y limitar el disfrute de sus actividades veraniegas.
Para prevenir este tipo de infecciones, recomiendo secar bien los oídos después de cada baño, evitar el uso de bastoncillos y, sobre todo, utilizar tapones de baño a medida. Estos tapones están diseñados específicamente para sellar el oído sin provocar presión ni molestias. Son reutilizables, cómodos y una solución muy eficaz tanto para niños que ya han tenido otitis previas como para quienes pasan mucho tiempo en el agua.
Ruido y juegos: otro enemigo invisible
El ruido es otro de los grandes protagonistas del verano. Aunque no solemos asociarlo con problemas auditivos en niños, lo cierto es que, en parques infantiles, ferias, campamentos o fiestas populares, los niveles sonoros pueden superar los 85 decibelios. Esta exposición, si es prolongada o repetida, puede afectar a la audición de los más pequeños. Y lo más preocupante es que muchas veces no lo notamos hasta que el daño ya está hecho.
Los niños, además, son más sensibles al ruido porque su sistema auditivo está todavía en desarrollo. Un exceso de volumen puede generar fatiga auditiva, incomodidad, irritabilidad o incluso zumbidos en los oídos (acúfenos). Por eso, en eventos especialmente ruidosos, como conciertos, verbenas o atracciones de feria, es fundamental usar protección auditiva. Hoy en día existen tapones especialmente diseñados para niños, adaptados a su tamaño y con filtros acústicos que reducen el volumen sin eliminar la percepción del sonido. También hay auriculares protectores tipo diadema, muy útiles para eventos más largos o con sonido especialmente intenso. Lo importante es enseñarle al niño que proteger sus oídos no es un castigo, sino una forma de cuidarse para poder seguir disfrutando sin molestias.
Cuidados auditivos en campamentos de verano
Los campamentos son una experiencia inolvidable para los niños, pero también pueden ser un entorno exigente para sus oídos. Las actividades en grupo, las duchas compartidas, las noches al aire libre o la falta de control sobre la higiene auditiva hacen que algunos niños regresen con molestias o síntomas auditivos que antes no tenían.
Por eso, si tu hijo va a un campamento, te recomiendo preparar con él una pequeña rutina de cuidados auditivos. Llévale un neceser con tapones de baño, un paño pequeño para secarse bien los oídos, instrucciones claras sobre qué hacer si nota picor o dolor y, si es usuario de audífonos, un estuche con sistema deshumidificador, repuestos y pautas para su limpieza.
También es buena idea comentar con los monitores si el niño tiene antecedentes de otitis o sensibilidad auditiva, para que estén atentos por si surge alguna molestia durante su estancia. En campamentos grandes, muchas veces también hay personal sanitario que puede hacer una primera valoración si es necesario.
Cuidado si tu hijo lleva audífonos
En los casos en los que el niño ya utiliza audífonos, el verano puede suponer un desafío añadido. El calor, la humedad o el sudor pueden afectar al funcionamiento del dispositivo, provocando fallos intermitentes, disminución del volumen o incluso deterioro de los componentes internos si no se protege adecuadamente.
Mi consejo es reforzar la limpieza diaria, evitar que el audífono entre en contacto con agua y utilizar deshumidificadores específicos para mantenerlo seco por la noche. También conviene revisar los filtros y tener siempre a mano baterías de repuesto o el cargador si se trata de un modelo recargable.
Por último, si el niño va a estar expuesto a ruido prolongado, es importante revisar con el audioprotesista si se puede activar un modo de protección auditiva o configurar un programa especial para ambientes ruidosos.
Cuando acudir al especialista
A veces, por mucho que cuidemos los oídos, pueden aparecer molestias o signos de alerta. En estos casos, lo mejor es consultar con un profesional. Algunas señales que indican que es momento de acudir al especialista son:
- Dolor de oído que no mejora en 48 horas.
- Secreción, enrojecimiento o fiebre.
- Sensación de taponamiento persistente.
- Cambios en el comportamiento del niño (irritabilidad, falta de atención).
- Zumbidos o quejas de “oír menos” que antes.
Si el niño ya ha tenido otitis o usa audífonos, conviene hacer una audiometría tras el verano para comprobar que todo sigue en orden, acudiendo al especialista y será él quien realizará el diagnóstico médico.
Cuidar la audición de los niños y niñas en verano no tiene por qué ser complicado. Con un poco de planificación y unos buenos hábitos, es posible prevenir infecciones, evitar molestias y enseñarles desde pequeños la importancia de proteger sus oídos. Porque al final, lo más valioso no es solo que disfruten del verano, sino que puedan seguir escuchando con salud y claridad todo lo que les emociona.
En BienestarAudio te ayudamos a elegir la mejor protección para tus hijos e hijas, adaptando los audífonos más adecuados a ellos y a resolver cualquier duda que tengas sobre cómo cuidar su audición de forma práctica. Porque la prevención empieza con información y un acompañamiento profesional adecuado.
Cuidar su audición es cuidar su infancia. Este verano, protégelos bien.




